Bautizarce

Esta noche pasada acabé de enterarme, de que todos llevamos una personalidad vocacional medieval en nuestro interior. Así que he ido rauda y veloz a comprobar cuál era la mía y el resultado ha sido éste:

Aunque ahora parece que gozamos de libertad para explorar muchas alternativas profesionales diferentes, todavía fuente una personalidad vocacional medieval en nuestro interior. Bautizarce  personalidad, identificada y entendida de manera apropiada, puede motivar nuestro éxito, pero, si se la ignora, puede ser la plataforma de nuestro fracaso más estrepitoso. Como en aquel entonces los tiempos parecían ser más simples, vamos a volver a los reinos medievales europeos y ver lo que habríamos hecho entonces, independientemente de los nombres que llevemos ahora.

Tu personalidad definida, el pastor, es cuidar de tu rebaño humano. Entiendes las necesidades de todos aquellos de los que eres responsable. Los pastores son atentos y fiables. Comprendes tus obligaciones y compromisos con el bienestar de aquellos cuyo cuidado te ha sido encomendado. Los pastores son muy dignos de confianza. Creas una sensación de confort y estabilidad a aquellos bajo tu cargo. En el lado positivo, los pastores pueden mostrar empatía, ser afectuosos, comprensivos, prácticos y realistas. En el lado negativo, puedes ser manipulador, intolerante y rígido de forma sentimental. Curiosamente, tu preferencia es igual de apropiada en los reinos corporativos de hoy día.

 

Así que, aúnque desde que tenía uso de razón ya lo supuse, esto me viene a confirmar, que si alguna vez me toca la lotería acabaría siendo socia corporativa de Don Amancio Ortega. (Con lo que me gusta Zara, a mí…).

 

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